En un estudio de Enriqueta Giaconi publicado en septiembre del 2004 y llamado “Convivencia y clima en la escuela”, aparece el siguiente hermoso texto que tanto tiene que ver con la labor de la educación y los docentes:

 

 

 

 

  1. Una puerta puede ser signo de acceso y acogida, puede ser signo de rechazo, separación, clausura.
  2. A una puerta se llama siempre desde fuera, pero solo se abre desde dentro… salvo que se haya entregado libremente la llave para abrir desde fuera.
  3. Una puerta para abrirse gratamente, sin violencia ni temores, debe abrir desde dentro… solo en la guerra las puertas se violentan, solo en el temor aparentan abrirse.
  4. Hay puertas cerradas, protegidas en exceso, decididas a custodiarlo todo… a cualquier precio. Sus cerraduras y sus ansiedades son inflexibles.
  5. Hay puertas tapiadas, que de pronto cortaron lazos, limitaron para siempre el encuentro. Por más que se les lame y golpee no serán capaces de romper la dura barrera de concreto que se pusieron o que les pusieron.
  6. Hay puertas orgullosas, opulentas, muy decoradas, preocupadas de su exterioridad y de mostrar la grandeza que poseen o creen poseer.
  7. Hay puertas simples, que ofrecen una pequeña entrada, sin maquillajes, abiertos mundos para descubrir en lo sencillo la belleza y la armonía.
  8. Hay puertas oscuras que todolo ocultan, que se oponen a toda posible mirada… no se arriesgan a conocer ni a que las conozcan.
  9. Hay puertas plenamente abiertas, que no ocultan ni resguardan, que ofrecen caminos novedosos y abiertos al encuentro.
  10. Hay puertas soñadoras que seducen con altas expectativas… sin saber si podrán responder a ellas.
  11. Hay puertas autoritarias, inflexibles, reinas del cumplimiento y la norma, que viven el resguardo de verdades dogmatizadas.
  12. Hay puertas de vaivén, que se abren hacia donde las tires, no direccionan la entrada, son acomodaticias, han renunciado a una dirección al riesgo de una opción y de una decisión.
  13. Hay puertas eficientes, que abren y cierran perfectamente, que evitan la entrad del polvo y del viento, que no hacen ruido… pero que logran resultados cada vez mejores.
  14. Hay puertas comunitarias, que sirven a todo en grupo humano, que facilitan el acceso a mundos variados y acogedores.
  15. Hay puertas que cargan la sabiduría de los años, la calma que evita carreras sin sentido, que invitan a traspasarlas para vivir el tiempo del discipulado, del que al aprender mira, se admira y se maravilla.
  16. Hay puertas que acogen las diferencias, que permiten descubrir y trabajar proyectos comunes.
  17. Hay puertas cerradas, que se van abriendo poco a poco.
  18. Hay puertas destruidas, que nos cuentan sus problemas.

La pregunta que nos queda por responder después de esta lectura es: ¿Qué clase de puerta somos?

Fabrizio Anchorena

 

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